Encabezado Boletin
ISSN 2525-040X   

Número 17, JuLio de 2017

"ACREDITACION DE ESTABLECIMIENTOS
PRESTADORES DE SERVICIOS DE SALUD"

Entrevista al Lic. Arturo Prins, Director Ejecutivo de la Fundación Sales

prinsEn esta entrevista el Lic. Arturo Prins (*) se refiere a los factores que determinan el desaprovechamiento de una parte significativa del conocimiento científico-tecnológico generado en instituciones y universidades estatales de la Argentina, al ser transferido informalmente a instituciones de otros países sin compensación alguna. Señala también las desfavorables consecuencias de este fenómeno en nuestra economía en vías de desarrollo, así como la prioridad de proteger y valorizar dicho conocimiento a través de políticas de propiedad intelectual y de un replanteo integral de políticas arancelarias.

1.- ¿Podría reseñar las características de la Fundación Sales?

La Fundación Sales, creada hace 39 años, tomó su nombre de Francisco de Sales, patrono de los comunicadores sociales, de los periodistas y escritores. Dado que nuestra fundación tiene la misión de obtener recursos para apoyar la investigación científica sobre el cáncer, necesitamos llegar a grandes empresas y mayormente a los ciudadanos mediante comunicaciones que, traduciendo el lenguaje de la ciencia, les permita visualizar claramente los beneficios de apoyar nuestros proyectos. Hace 23 años que hacemos captación de donantes individuales, reuniendo hoy a casi 100 mil donantes que realizaron o realizan pequeños aportes mensuales.

2.- ¿Podríamos referirnos a la protección del conocimiento científico-tecnológico?

Hoy se sabe que el conocimiento representa el mayor valor de la economía, y que los países que venden conocimiento son los más desarrollados del mundo. Los países que nos caracterizamos por vender materias primas somos ubicados en una categoría inferior. Por ejemplo, se dice que la Argentina es un “país sojero”, pero si bien EE.UU. produce y exporta el doble de soja que la Argentina, nadie caracterizaría a EE.UU. -con su economía tecnológicamente avanzada y con el mayor número de premios Nobel en ciencias en el mundo- como un “país sojero”.

De aquí deviene un factor desfavorable que yo veo en la Argentina y que los políticos y legisladores parecen no estar viendo: estamos menospreciando y regalando (sin reconocimiento alguno) una gran parte del conocimiento científico-tecnológico que generamos en nuestras instituciones y universidades estatales. Concretamente, el Grupo Redes, que dirige Mario Albornoz, viene generando, desde hace varios años, una estadística anual comparativa de indicadores de protección intelectual del conocimiento en la Argentina en relación a los países iberoamericanos y a países más avanzados como EE.UU., Canadá y otros. Tales estadísticas ponen en evidencia que la protección intelectual del conocimiento es bajísima en la Argentina.

En 2007 realicé un trabajo sobre esta cuestión en la Universidad de Buenos Aires (UBA), la cual fue fundada hace 194 años y publica alrededor de mil papers anuales en ciencias patentables o duras. ¿Cuántas patentes tenía la UBA al 2007? Tenía sólo 15 patentes. ¿Qué ocurre cuando publicamos un trabajo valioso y éste no está protegido? Muy simple, un equipo de investigación de otro país lo toma, le incorpora algún aporte y registra la propiedad intelectual, apropiándose simultáneamente de su aporte y del nuestro. En el momento en que ese conocimiento se corporiza en un producto industrial, nuestro país termina comprando ese producto a un alto precio, habiendo regalado –en su momento- un conocimiento básico sin reconocimiento alguno.

Por otra parte, hoy necesitamos dólares para importar bienes y para comprar conocimientos afuera. Estamos limitados para hacerlo, debido al cepo cambiario, pues no generamos los suficientes dólares por la venta de nuestro propio conocimiento que no está protegido. Se trata de una problemática sumamente seria. Por un lado nos jactamos de tener material humano científico reconocido en el mundo por su alta calidad (lo cual es cierto), pero no sabemos protegerlo, puesto que económicamente –al no poder vender el conocimiento que hemos generado- no contamos con los recursos necesarios para que nuestros científicos cumplan adecuadamente su trabajo de forjar nuevos conocimientos.

En nuestras universidades públicas no existen políticas de propiedad intelectual, mientras que sí las hay en algunas privadas, como la Austral. Nuestra Fundación Sales tiene registradas más patentes que la UBA. Es increíble que quienes más conocimientos generan no tengan conciencia de su valor. Es algo así como si los agricultores, en vez de proteger sus cosechas, ensilarlas, comercializarlas, etc., las dejaran en el campo para que se las roben.

Un primer punto que contribuiría a explicar el por qué de nuestro atraso reside en que, en nuestro país, no valoremos adecuadamente el conocimiento; quizás por su carácter de bien intangible.

3.- ¿Podría proporcionar algún ejemplo concreto para clarificar este fenómeno?

Entre los diversos ejemplos que podría proporcionar, me referiré a un caso que vivimos en nuestra Fundación hace pocos años con uno de los programas científicos que apoyamos, dirigido por un calificado científico: el Dr. Gabriel Rabinovich.

En 2004 ese equipo descubre que ciertos tumores producen una determinada proteína -la Galectina-1 (Gal-1)- para eludir las defensas de nuestro sistema inmunológico. Se trata de un descubrimiento sumamente relevante.

Si bien se han mejorado mucho las actuales terapéuticas, hoy en día se apunta –con notorios avances- a estimular las defensas, en lo que ha dado en llamarse la inmunoterapia oncológica. Ya se sabe por qué las defensas no arrancan frente al cáncer, y una de las razones es porque los tumores producen esa proteína que les permite eludir las defensas. En 2004 el equipo del Dr. Rabinovich publica este descubrimiento en una gran revista internacional (Cancer Cell). Se trató de un trabajo de investigación básica, la cual tiene un enorme valor porque da lugar a la innovación, y ésta después a la aplicación, la cual se sustenta en los dos niveles anteriores.

La Universidad de Harvard, que es número uno del mundo y congrega a su alrededor a grandes empresas multinacionales ávidas de avizorar qué es lo que viene, quiso llevarse a este equipo. Pero el Dr. Rabinovich optó -con nuestro apoyo y el del CONICET- por quedarse en la Argentina.

A los pocos años, advertidos de que Harvard estaba iniciando un proceso de patentamiento del hallazgo, iniciamos junto al CONICET un reclamo para que se tuviera en cuenta que el trabajo de investigación básica provino de la Argentina. Esto concluyó en un acuerdo entre el CONICET, la Dana-Farber Foundation (entidad de gestión de negocios de Harvard) y la Fundación Sales. En dicho acuerdo se conviene que, de los futuros emprendimientos resultantes del hallazgo que puedan ser transferidos a la industria, nuestro país recibirá el 33%, Harvard otro 33% y el Hospital de Boston, donde se van a realizar las experiencias en pacientes, otro 33%.

Se trató aquí de un caso de salvataje -algo tardío- de un quebranto que padecemos cotidianamente en la Argentina ante nuestra carencia de mecanismos para detectar la fuga o la apropiación externa de conocimientos. ¿Cuántas veces los países avanzados invitan a uno de nuestros científicos, les pagan el pasaje, la estadía y obtienen de él información valiosa que ellos almacenan y aprovechan?

En un interesante trabajo de investigación de profesores de la Universidad Nacional de Quilmes se señala la detección de diversas patentes registradas por instituciones y empresas del exterior, que se sustentaron en trabajos realizados en esa Universidad argentina. Ello pudo determinarse porque en las patentes figura la literatura científica de base, constituyéndose así una apropiación bajo la modalidad denominada “transferencia ciega de conocimiento”.

4.- Qué otros factores afectan la valorización del conocimiento científico-tecnológico en la Argentina

Otro factor reside en que, debido a la escasa competitividad de nuestro sector industrial, tenemos una excesiva protección a la industria nacional versus la extranjera, con lo que cualquier producto importado cuesta bastante más que un producto nacional.

Sólo podremos tener un desarrollo industrial innovador si vamos quitando gradualmente aranceles y obligando a la industria nacional a invertir en conocimiento para competir con los países del mundo. La lógica que solemos exhibir los argentinos, es distinta a la que rige hoy en el mundo, donde se fomenta, precisamente, el desarrollo científico-tecnológico, la competitividad productiva, la iniciativa comercial, etc.

5.- ¿Existe conciencia en los dirigentes políticos y empresarios acerca de la gravedad de los referidos factores y sus consecuencias?

Resulta sumamente grave la apatía que manifiestan nuestros políticos y empresarios en relación al drenaje permanente de conocimiento, el cual se nos va de las manos, así como a nuestra carencia de competitividad. Por eso nos va como nos va. Cabe preguntarse al respecto: ¿Conocen los políticos esas realidades? ¿Tienen conciencia de que el conocimiento es el mayor valor de la economía?, ¿Saben que en nuestro país está desprotegido? ¿Son conscientes de que estamos seudo-protegiendo, mediante altos aranceles, a una industria que carece de competitividad en el mundo? Hoy en día cualquier dirigente político, empresarial o sindical debería tener muy en cuenta esas realidades. Es hora de que despertemos.

6.- ¿Qué medidas prioritarias deberían adoptarse para afrontar los referidos problemas?

Por un lado, es fundamental imponer una política de propiedad intelectual en las instituciones y universidades públicas, de manera que deje de ocurrir esa “transferencia ciega” de conocimiento que representa un drenaje de resultados de nuestro esfuerzo en materia científico-tecnológica.

En cualquier universidad avanzada del mundo un científico ingresa, firma compromisos y sabe muy bien que no puede publicar si antes no avisa a la oficina de transferencia tecnológica, donde la institución que aporta los fondos define -en pocos días- si va a proteger o no ese trabajo. Hay quienes sostienen que la protección demora la publicación, pero ello no es así, dado que nadie publica de un día para el otro como en un diario, sino que una publicación científica insume varios meses y la protección es un acto inmediato.

Por otro lado, debería revisarse integralmente la política arancelaria, de manera que sirva realmente para aumentar la competitividad y la innovación en nuestro sector industrial.

Con políticas adecuadas podría lograrse que la industria nacional invierta en conocimiento y pueda competir en el mundo.

Arturo Prins

  • Es Director Ejecutivo de la Fundación SALES desde su constitución en 1976 hasta la fecha.
  • Fue Director de Desarrollo de Recursos del instituto científico que dirigía el Premio Nobel Luis F. Leloir (1973-1988),
  • Presidente de la Asociación de Ejecutivos en Desarrollo de Recursos para Organizaciones Sociales (1998-2005),
  • Vicepresidente de la Federación de Fundaciones Argentinas (2002-2005),
  • Miembro de la Comisión Directiva de la Asociación de Marketing Directo e Interactivo de la Argentina (2000-2005).
  • Escribe en "La Nación" artículos sobre Economía del Conocimiento (desde 1997).
  • Es Licenciado en Comunicación Social graduado en 1966.

(*) Con anterioridad a esta entrevista, el Lic. Arturo Prins mantuvo un diálogo con Luis Sokol, acerca de la misma temática, en el Programa Diagnostico & Debate TV del 22/08/2014. Acceda a la misma haciendo click aquí

 Imprimir  Email

Offers and bonuses by SkyBet at BettingY com

Nota del Editor: El editor no se responsabiliza por los conceptos u opiniones vertidos en las entrevistas, artículos y documentos reseñados en este Boletín, los cuales son de exclusiva responsabilidad de los respectivos entrevistados, autores o colaboradores.

    

Staff Boletín DPT 

          

Director:
Sr. Guillermo Gómez Galizia.
Coordinador Editorial:
Lic. José Luis Tesoro
Asesor:
Dr. Carmelo Polino

ISSN 2525-040X

         Logo DPT PNG2

Nuestras Carreras

logo-png-chicoConozca todo sobre las diplomaturas y postgrados de DPT.

Redes Sociales

Icono Facebook Grande       Icono Twitter Grande 

Seguinos en las distintas Redes Sociales

Quiénes Somos

logo-ico-chicoLa Fundación, sus fundamentos y valores.